Vendimia en Ribera del Duero: el espectáculo de las viñas en el otoño

Los amantes del vino y del enoturismo tienen una cita ineludible cada otoño: la vendimia en Ribera del Duero, la comarca vitivinícola más pujante y atractiva de España. La vendimia, con su enorme contenido simbólico, su estética incomparable y su importancia económica, se ha convertido en un polo de atracción para expertos y aficionados al vino y, en realidad, para cualquiera que quiera disfrutar de la seductor combinación de paisaje, tareas en las viñas, gastronomía y cultura que ofrece la Ribera del Duero.

La vendimia en esta zona tiene lugar en otoño. Cada viticultor tiene sus fechas, en función de la ubicación de sus viñas, de la marcha de la campaña, del grado de maduración que busque, etc., aunque lo que realmente es relevante para determinar la fecha de la misma es la climatología durante la primavera y el verano, ya que, en función de la temperatura media o la pluviometría, el ciclo de la vid puede ir adelantado o retrasado respecto al histórico de vendimias. Pero, en general, tiene lugar entre la primera semana de septiembre y el final de octubre, prolongándose hasta los primeros días de noviembre en los años más tardíos.

En ese lapso, los caminos y carreteras de la Ribera del Duero viven una explosión de actividad. Miles de personas se afanan en las viñas para llevar a cabo la vendimia, un ritual que se remonta a tiempos inmemoriales y que tiene una máxima: tratar la uva con el mayor cuidado para que el vino tenga la mejor calidad posible. Y aquello tiene mucho de arte. Cómo podar, cómo seleccionar las uvas en el propio viñedo, así como la forma en la que se carga y se descargan remolques, incluso cajitas pequeñas para las uvas de más calidad, no es algo que pueda hacer cualquiera. Todo ello en medio de un entorno privilegiado, en el cual las hojas van perdiendo paulatinamente su color verde para ir adquiriendo las tonalidades típicamente otoñales de las vides.

La actividad frenética va de los viñedos a las bodegas, donde el fruto recién cosechado es seleccionado con todo el mimo, limpiado y enviado a las prensas para convertirlo rápidamente en mosto, sin que se pierda su esencia por el camino. Muchas de las bodegas de la Ribera del Duero se pueden visitar y, sin duda, la vendimia es el momento perfecto para hacerlo. En otras épocas del año, las bodegas parecen aletargadas, dejando que el vino madure despacio en la oscuridad de las barricas. Pero en estos días, las bodegas, como los pueblos de la Ribera, son lo que siempre fue la vendimia: una verdadera fiesta.

Actividades culturales en torno a la vendimia

Para celebrar estos días tan especiales, las bodegas de la Ribera se vuelcan con sus visitantes. La hay que hacen visitas teatralizadas, en las que se recrean las vendimias de antaño y se sumerge al enoturista en la Castilla de otro tiempo. En otros casos, se ofrece la posibilidad de asistir a vendimias nocturnas, lo que constituye todo un espectáculo en las suaves noches de otoño. Vendimiar de noche permite que la uva llegue a la bodega a la temperatura perfecta, por lo que muchos viticultores salen de madrugada a las viñas.

En otros casos, se hacen demostraciones de pisado de uva al estilo tradicional, actividad que siempre llama mucho la atención de los visitantes por su colorido. Y no solo eso: se puede disfrutar de jornadas sobre la vendimia, museos, exposiciones, charlas, conferencias… La Ribera del Duero despliega una intensa actividad cultural en torno a los días más importantes del año para una zona tan pegada a la viña y la vid.

La Ruta del Vino de Ribera del Duero, que es una propuesta de enoturismo organizada por varios ayuntamientos de la comarca, es una de las formas más sencillas de acercarse a todo lo que mueve la vendimia.

Fiestas de la Vendimia en Burgos

Quizá los acontecimientos más importantes sean las fiestas de la Vendimia que tienen lugar en diferentes puntos de la Ribera, aunque destaca por la magnitud de los eventos la Ribera Burgalesa, donde se celebra, por ejemplo, la Gran Fiesta de la Vendimia. Este acontecimiento celebró su primera edición en Aranda de Duero en 2017.

La fiesta es todo un acontecimiento que sobrepasa lo vinícola. La localidad que acoge la fiesta se transforma y se vuelva con la celebración: pisado tradicional de la uva, cata del primer mosto, pregón a cargo de una personalidad conocida… Un auténtico programa festivo que desemboca en conciertos con bandas musicales de primer nivel nacional. Y, por supuesto, degustaciones constantes de vino en los ‘wine bar’ que se instalan por todas partes.

Si se quiere condensar en muy poco tiempo la experiencia del otoño y el vino en la Ribera del Duero, la Gran Fiesta de la Vendimia es, seguramente, la mejor forma de hacerlo. Aúna la tradición, la gastronomía, el paisaje, la cultura y la diversión.

Otra opción, también en Burgos, es la Fiesta Tradicional de la Vendimia, que ha celebrado su última edición en la localidad de Moradillo de Roa. En este evento, el público pudo participar en una vendimia popular de uva blanca Albillo Real, además de contribuir a su transporte y pisado en un lagar tradicional. Sin los fastos de la fiesta de Aranda, pero muy pegada a las costumbres del territorio, esta fiesta es, sin duda, un gran atractivo.

Por último, la localidad vallisoletana de Peñafiel, en el centro de la Ribera, celebra cada año desde hace más de 25, la Fiesta de la Vendimia, a la que se suma la fiesta Riberjoven, que va por su 16ª edición. Ambos acontecimientos aúnan vino, gastronomía y cultura en una de las ciudades más bellas de la región.

En cualquier caso, los visitantes encontrarán diversión y una gran oferta cultural y, además, aprenderán sobre la vendimia, la viña y el vino. Y, claro, comerán muy bien: si por algo destaca también la Ribera del Duero es por su gastronomía. Salpicada de excelentes restaurantes, la zona ofrece una gran comida tradicional castellana, además de propuestas más modernas. Pero si hay un plato que destaque, ese es el lechazo. Pocas combinaciones hay tan potentes como un buen cordero asado y, a su lado, un vino tinto de la Ribera del Duero. Como mucho, el queso de la zona, también excelente, puede hacer competencia a semejante dúo.

En definitiva, la Ribera del Duero, en otoño, es una visita obligada para quien quiera disfrutar de la vendimia, un acontecimiento arraigado en la cultura castellana desde hace más de dos milenios. Una oportunidad que no hay que dejar pasar de aprender, disfrutar y saborear la vendimia en la Ribera del Duero.

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