¿Qué es un vino tinto Roble?

Vinos Roble, los vinos jóvenes con el sabor de un crianza

Seguro que en más de una ocasión habrás escuchado alguien pedir un Roble al referirse a un vino tinto. Y muy probablemente, también que, en más de una ocasión, te habrás preguntado en qué consistía este tipo de vino, así como el por qué de su nombre. Sea como fuere, lo que es cierto es que los vinos roble han conseguido cambiar el panorama vitivinícola español, sobre todo en la Ribera del Duero, la tierra donde nació esta categoría. A continuación, te hablamos sobre sus características principales y el porqué de su éxito. Prepárate porque te vamos a sorprender.

¿Qué es un vino tinto roble?

Un roble es un vino joven que tiene un ligero paso por barrica. Bajo este prisma, podría considerarse un semi crianza, lo cual explica en sí mismo muchas de las bondades de este vino: tiene todo de lo atractivo de los vinos jóvenes, pero también un puntito de madera que los hace más bebibles y ligeramente más complejos.

No existe un consenso acerca de cual es el tiempo mínimo que un vino joven deba pasar por barrica para que pueda ser considerado “roble”, pero la norma generalizada, asumida ya, por ejemplo, por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero (el primero que creó esta denominación), es que esta crianza sea de al menos 3 meses. Lo que sí es importante es entender que el tiempo en barrica puede variar entre una bodega u otra, encontrando vinos robles de 3, 6 ó 9 meses en el mercado. Obviamente, cuanto más tiempo de envejecimiento tenga el vino, más se parecerá a un crianza y menos a un vino joven.

¿Para qué se usan los tintos robles?

Antiguamente había la costumbre de utilizar vinos jóvenes del año para vinificar las barricas nuevas previo paso a meter en ella los vinos de guarda. Este vino solía permanecer entre 3 y 6 meses aproximadamente. En 1.997, el equipo enológico que había por aquel entonces en PRADOREY, se dio cuenta de que este vino, el cual se volvía a mezclar con el vino joven de la cosecha, tenía su propia personalidad y que era una pena que se ésta se diluyese en otros vinos. Mostraba, como explicábamos antes, la frescura de los vinos jóvenes, su tipicidad, con unas notas que recordaban sutilmente a los caldos de guarda, lo que se traducía en un vino fácil de beber y gastronómicamente muy versátil al maridar con muchos platos, pero también al tener diferentes momentos de consumo. Un vino Roble es perfecto tanto para el aperitivo, como para la comida o incluso para acompañar ese momento relajado de lectura, o de ver tu película o serie favorita en casa.

Características de los tintos roble

 Multitud de sabores y retrogustos. Tienen un poco de todo. Conservan el sabor afrutado del vino joven como explicábamos antes, pero con unas pinceladas de madera propias de su paso por barrica. Es como tomar un crianza joven. La sensación es indescriptible.

– Excelente calidad y mejor precio. Esa pincelada de crianza que tiene este tipo de vino lo convierte en una delicia. Además, confirman que se puede beber un vino de alta calidad sin tener que pagar demasiado.

– Maridaje más amplio. Gracias a su diversidad, la inclusión de toques afrutados, tostados o de chocolate permiten que los combines con carnes blancas, con embutidos ibéricos y con quesos curados por poner algunos ejemplos. Igualmente, su sabor a frutas del bosque lo convierten en un gran aliado para todo tipo de aperitivos y de platos principales.

¿Por qué tienen tanto éxito comercial?

Las características climatológicas de la Ribera del Duero hacían que sus vinos jóvenes fueran difíciles de beber, duros, astringentes. Y los crianzas, quizás los vinos más característicos de la región, allá por 1.997, tenían unos precios elevadísimos como consecuencia del auge de la Ribera del Duero y la carestía de vino ante el empuje de la demanda. Así pues, los Robles se encontraron con un caldo de cultivo propicio para copar el mercado. Por un lado, porque el paso por barrica hacía que esa astringencia de los vinos jóvenes se puliera, dando como resultado un tinto fácil de beber. Y, por otro lado, los amantes de los crianzas de la Ribera del Duero se encontraban con un caldo que recordaba a éstos, pero a un precio mucho más razonable.

En un abrir y cerrar de ojos la categoría roble polarizó la venta de Ribera del Duero en todos los canales de distribución de nuestro país, logrando una posición de liderazgo dentro de la denominación de origen. Podemos decir que cambió para siempre a la región. No sólo porque se cambió la manera de elaborar en las bodegas, sino también porque democratizó sus vinos, los popularizó, e hizo que se expandieran por todo el mundo a una velocidad de vértigo. Hoy Ribera del Duero es una historia de éxito, pero en 1.982 había sólo 6 bodegas frente a las casi 300 de la actualidad. Es más, en el año 1.997, cuando se elaboró el primer roble, había tan solo 85.

Hoy en día la categoría Roble está en entredicho por muchos críticos, los cuales opinan, y en ocasiones con razón, que a menudo las bodegas han abusado de la madera en este tipo de vinos, pareciéndose cada vez más a un crianza que a un vino joven. Desde PRADOREY tenemos muy presente cuál fue el origen de este caldo: mejorar los vinos jóvenes de la Ribera del Duero. Es por ello por lo que buscamos siempre que la uva se exprese.

Sea como fuere, los amantes de este tipo de vinos se encuentran unos caldos de una relación calidad / precio extraordinaria, que provienen de una de las zonas más pujantes del sector vitivinícola a nivel mundial.

Pradorey, pioneros en su elaboración

Como te contábamos antes, en PRADOREY fuimos los inventores de la categoría roble en el año 1.997 y aunque nuestra vocación inequívoca es la de hacer vinos de terruño, estamos orgullosos de haber puesto nuestro granito de arena en la historia de la Ribera del Duero. En el año 2015, inmersos en la actualidad revolución enológica que estamos llevando a cabo, decidimos que había que reinventarlo todo, volver a la idea original de este vino. Es por ello por lo que nuestro PRADOREY Roble de toda la vida ahora lleva la palabra “Origen” en su etiqueta.

Se optó por la fermentación espontánea con levadura indígena, por extracciones en fase acuosa y por estancias en madera más cortas y en barricas de segundo y tercer año, huyendo de las crianzas agresivas que durante un tiempo se pusieron de moda. Parece que nuestra apuesta nos está dando la razón. No sólo nuestro roble vive una segunda juventud en ventas, sino que ha obtenido, nada más y nada menos, que 91 puntos en la Guía Peñín 2019, recién editada hace apenas unos días, una barbaridad para un vino joven.

¿Te apetece una copa?

Tras haber analizado las características, el origen y sus peculiaridades, solo queda que te animes a probarlo si no lo has hecho ya. Te sorprenderá su color rojo intenso con toques púrpuras así como su aroma, natural y penetrante, pero sobre todo lo fácil de su trago y lo agradable de su compañía para tus comidas, aperitivos y fiestas con tus amigos, familia y gente que más quieres.

Te espera nuestro PRADOREY Roble 2017, uno de los mejores vinos de relación calidad / precio de la Ribera del Duero como te acabamos de explicar. La cosecha 2017 fue muy corta por la helada primaveral que sufrió la Ribera del Duero, pero para nosotros ha sido, hasta la fecha la mejor del siglo. Así que hay muy poquitas botellas de un vino que, estamos seguros, no te dejará indiferente. ¿Te vas a quedar sin él?

 

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