PRADOREY Y SU GESTIÓN DE LA CRISIS DEL COVID-19

Mientras escribimos estas líneas, van llegando, poco a poco, las mejores uvas de esta cosecha 2021 que se aventura como histórica en Ribera del Duero en términos de calidad. Junto a ellas, un nutrido grupo de enoturistas que no ha querido perderse esta maravillosa fiesta que siempre es la vendimia, pisa uva con alegría y mascarilla, porque, aunque parezca, y así lo creemos, que lo peor haya pasado ya, los tiempos son los que son y aún hay que tomar medidas de precaución.

Viendo la escena, uno no puede dejar de pensar que la vieja normalidad, la auténtica de hecho, va volviendo a nuestras vidas. Así, mientras miramos atrás, sin olvidar por un momento a los que ya no están y a todos aquellos que lo han pasado mal, no podemos dejar de celebrar que en nuestro día a día, al igual que en la viña, la vida siempre se abre camino.

Ha pasado ya más de un año y medio desde que comenzó esta pesadilla en forma de virus. Más de 18 meses donde hemos vivido situaciones que jamás pensamos que fuéramos a vivir, muchas de las cuales han cambiado, probablemente, muchos de nuestros hábitos y rutinas para siempre. La economía es, probablemente, la ciencia más social que existe y ello hace imposible desligar lo que ocurre en nuestro día a día del devenir de las empresas. Han sido tiempos difíciles, pero también de replantearse muchas cosas. De incidir en el cambio, pero también de entender que la responsabilidad social, más allá de una herramienta de imagen, es algo que debería asentarse de forma transversal en el ADN de todas las compañías. Estamos saliendo más fuertes de ésta, con las ideas más claras.

Estos son los principios que nos han ayudado:

  • Reforzar la Visión: Siempre nos ha gustado el paralelismo entre dirigir una empresa y conducir un coche. Lo primero que hay que tener claro en ambos casos es saber hacia dónde se va. A menudo, tanto en la primera como en el segundo, ocurren cosas durante el trayecto que te obligan a replantearte parte de la hoja de ruta, pero la clave, bajo nuestro punto de vista, es mantenerte firme en la elección de ese futuro que has elegido para tu compañía. En los momentos convulsos es fácil perder el rumbo o dejarte atrapar por el miedo, optando por ser, a menudo, conservador. En 2016 decidimos irnos de Rueda, apostando por la elaboración de vinos blancos en Ribera del Duero. Se planteó una salida paulatina que debía culminarse con la ampliación de nuestra bodega y la plantación de un nuevo pago (Los Quemados) en Real Sitio de Ventosilla en 2020. Pese a la enorme dificultad del momento y las dudas que pudieron surgir sobre la conveniencia o no de posponer las inversiones, decidimos seguir adelante. Nuestra apuesta por el terruño, por hacer vinos de calidad y valor añadido, debía ser más firme que nunca, porque sólo de esa forma podremos también generar más riqueza y puestos de trabajo a corto y medio plazo. En 2021, además, vio la luz un nuevo pago, Las Tasugueras, llamado a dar uvas de extraordinaria calidad que nos seguirán ayudando a crecer. Cuanto más difíciles están las cosas, más importante es la visión.

 

  • Nunca desaproveches una buena crisis: Se le atribuye esta frase a Churchill, pero para nosotros ha sido un mantra que hemos tenido muy presente en este tiempo. Todas las coyunturas económicas adversas tienen un punto catártico y en las mismas aparecen muchas nuevas oportunidades. Es importante estar pendientes y replantearse cuestiones del día a día de tu modelo de negocio. Sin embargo, no es menos cierto, bajo nuestra experiencia, que las crisis tienden, fundamentalmente, a acelerar cambios que ya se estaban produciendo. PRADOREY fue pionero en 2016 en crear un departamento de Ecommerce en bodega, así como en entrar de forma proactiva en Amazon. Cuando llegó el tsunami en marzo de 2020, nos cogió con la tabla preparada para coger la ola. Nuestra apuesta firme por este canal nos permitió, no sólo cumplir con nuestra promesa de valor en los peores momentos de colapso de la cadena de suministro, sino mejorar nuestro servicio hasta límites insospechados. Hoy, son más de 6.000 los clientes que nos compran recurrentemente a través de nuestra web, así como somos capaces de servir en menos de 30 minutos en algunas de las ciudades más importantes de nuestro país.

 

Pero este “aprovechamiento” de la crisis, no sólo se tradujo en acciones con nuestros clientes. En PRADOREY ya comenzamos en 2010 a fomentar jornadas flexibles y en casos puntuales, la implementación del teletrabajo. Lo acontecido en 2020 nos obligó a ser mucho más proactivos en nuestras medidas de conciliación, así como a facilitar el trabajo desde casa en todos aquellos puestos que fueran posibles. Esto, en un entorno rural, ha sido tremendamente difícil, pero ha funcionado con enorme éxito. En esta nueva etapa, se ha apostado por una fórmula mixta en la que nuestros empleados tienen cierta libertad para elegir cómo quieren distribuirse la jornada semanal. En PRADOREY entendemos que la familia es un bien al que se debe apoyar y en todo este tiempo hemos tratado de poner nuestro granito de arena.

Para aquellos trabajadores que no podían teletrabajar, se estableció un protocolo COVID de cara a cuidar y proteger en la medida de lo posible a nuestros empleados, así como se dio formación al 100% de la plantilla en ese aspecto para fomentar buenas prácticas que evitasen el contagio de nuestros equipos. Además, se hicieron test regularmente a todos los miembros de la empresa.

Esta coyuntura tan adversa ha sido también motivo de más para redoblar nuestro compromiso con la sociedad. Si ya era frecuente nuestro apoyo a diferentes causas, en estos meses de pandemia, sobre todo al inicio de los mismos, donamos material (batas, gorros, etc.) a diferentes hospitales y centros de la zona. Ninguna empresa puede sobrevivir de espaldas a la sociedad en la que se desenvuelve.

 

  • La peor decisión es la que no se toma: Cuando en nuestro país se optó por un confinamiento duro, fueron muchos los distribuidores que nos solicitaron aplazamientos de sus pagos. Así, no sólo se cernían enormes nubarrones sobre la venta en la hostelería y en muchos de nuestros mercados de exportación, sino que también, de la noche a la mañana, ingresos con los que contabas, de repente estaban en el aire.

 

La primera decisión que tomamos fue la de apostar por nuestros trabajadores. Reduciríamos jornadas o buscaríamos soluciones imaginativas, pero contábamos con todos para cuando las aguas volvieran a su cauce.

Y, la segunda, apoyar a todos los distribuidores que lo solicitaron, entendiendo que las relaciones con tus partners y colaboradores estratégicos nunca puede circunscribirse a un corto plazo.

Aquello tuvo un poco de equilibrio imposible pero hoy, podemos decir con orgullo, que fuimos capaces de mantener los niveles de empleo previos a la pandemia, así como que nuestros distribuidores también pudieron salir adelante. Por supuesto, no podemos sino agradecer a todas las instituciones públicas que en este tiempo nos ayudaron también a nosotros. En situaciones complicadas, uno puede tener la tentación de posponer decisiones, de pegar patadas hacia adelante confiando en que la tormenta pase pronto y escampe. Bajo nuestro punto de vista, la peor decisión es la que no se toma.

ESTA EMPRESA HA FORMALIZADO CONTRATACIONES SUBVENCIONADAS AL AMPARO DE LA ORDEN EEI/386/2020, DE 8 DE MAYO, POR LA QUE SE ESTABLECEN LAS BASES REGULADORAS DE LAS SUBVENCIONES, COFINANCIADAS POR EL FONDO SOCIAL EUROPEO, DIRIGIDAS AL FOMENTO DEL EMPLEO ESTABLE POR CUENTA AJENA DE LOS TRABAJADORES DESEMPLEADOS DURANTE EL PERIODO DE DURACIÓN DEL ESTADO DE ALARMA DECRETADO POR CAUSA DEL COVID-19, EN LA COMUNIDAD DE CASTILLA Y LEÓN.

OBJETIVO: Conseguir un empleo y formación de calidad.

 

  • Hablar mucho: Mucha gente no sabe que las bodegas fuimos declaradas actividad esencial durante la pandemia, lo que hizo que, en los peores momentos del confinamiento, mientras la inmensa mayoría de los ciudadanos de nuestro país teletrabajaban, muchos de nuestros empleados, sobre todo los implicados en la producción y en las expediciones, estaban al pie del cañón trabajando presencialmente en la bodega y en el campo.

 

Lo que diferencia a los valientes del resto no es la ausencia de miedo, sino la gestión del mismo. Era frecuente tener todas las semanas reuniones entre el equipo directivo y la plantilla, donde muchas veces salían a colación miedos, dudas y vértigos que todos sentíamos. Algo, sin duda, inherente a la condición humana. En momentos como aquellos, fue clave gastar saliva, hablar cara a cara a la plantilla, transmitir que ninguno tenía todas las certezas, pero que había un plan y que teníamos que confiar en él. Cuando explotó la venta online, lo que supuso un cambio de paradigma en nuestro día a día, fue también importante explicar que dicho cambio era rentable pese a la “desindustrialización” de las expediciones y la línea.

No existe la compañía perfecta. Seguro que hicimos también cosas mal, o al menos que podrían haber hecho mejor, pero tenemos meridianamente claro que, si hoy estamos todos de vuelta al 100% en el trabajo, es porque tenemos un equipo humano que se ha comportado de una forma excepcional durante estos meses tan complejos. Y creo que así ha sido, precisamente por lo mucho que se ha compartido. Estamos muy orgullosos de toda la gente que forma parte de PRADOREY.

 

  • Prepárate para la siguiente crisis: Las crisis no se prevén, simplemente llegan. Uno de los problemas que tiene la economía es que es muy, muy difícil modelizar la realidad. Sí, en circunstancias normales, puedes saber (más o menos) cómo va a evolucionar el PIB, o la tasa de paro, pero a menudo ocurren cosas imprevistas que hacen saltar por los aires todas las previsiones. Así pues, más te vale asumir que la economía es cíclica y que en nuestro mundo pasan cosas que terminan impactando sobre la misma. Más aún en un mundo global como el actual. Si a esto le añadimos otra particularidad, en este caso a nivel micro, que es que la empresa es el paradigma de los problemas no estructurados, uno puede entender por qué dirigir una compañía es algo tan apasionante como complejo.

 

En esta vida ocurren cosas inesperadas, pero la fábula de la hormiga y la cigarra nos la conocemos todos. A la par que vamos celebrando la vuelta a la normalidad, estamos comenzando a prepararnos para la próxima crisis, sabiendo que siempre que llueve escampa, pero que también, a menudo, tras el anticiclón, llegará otra borrasca. En breve lanzaremos nuestro plan para el período 2022 – 2026, con el que esperamos consolidarnos como uno de los referentes de la Ribera del Duero, atrayendo talento y logrando que nuestros clientes se hagan nuestros fans, pero, sobre todo, siendo una compañía que ayude a construir sociedad. Hoy es más necesario que  nunca.

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