El enoturismo no es sólo vino

Si a todos nos preguntan qué es el vino, muchos diríamos que una bebida que se elabora a partir de la uva, tinta o blanca. Sin embargo, dentro de cada botella, además del caldo correspondiente, tienen cabida cientos de historias y sueños. Son ellas las que configuran el alma del vino y es a partir del cuándo se puede llegar a entender que cada botella, en el fondo, es una historia apasionante que merece la pena ser contada. Quizás por ello el enoturismo engancha y se ha puesto tan de moda. Lejos de lo que pudiera parecer, se trata de una actividad interesante para disfrutar en compañía, una alternativa de ocio para todos, tanto en vacaciones como para pasar un inolvidable fin de semana rodeado de viñedos.

 

El enoturismo es aprender, disfrutar y conocer

 

Para empezar, se trata de una escapada diferente. Se puede pasar unos días inolvidables aprendiendo sobre la viticultura, la agricultura, la gastronomía y la cultura que configuran las distintas regiones vitivinícolas de nuestro país. Es por ello, por lo que las bodegas ofrecen propuestas originales y amenas aptas para todos los públicos.

 

Visitar las viñas suele ser una experiencia única. Por ejemplo, comparar los suelos o conocer la importancia de las alturas u orientaciones te permite comprender por qué tu vino favorito es como es. Pero, además, si tienes la suerte de ir en época de vendimias y realizar una cata de uvas de las que ofrecen las bodegas en el propio viñedo, podrás entender mejor el por qué del color del vino o cuándo una uva está en su momento óptimo de maduración. Todo ello de forma didáctica e interactiva y rodeado de paisajes maravillosos. No solo pasaréis unos días inolvidables, sino que aprenderéis a valorar el trabajo que supone elaborar una botella de vino.

visita los viñedos

Si la visita a las viñas es espectacular, la de las bodegas no se queda atrás. Cada sala de barricas, cada pasillo dónde reposan los vinos a la espera de terminar su proceso de elaboración, son espacios mágicos y majestuosos, repletos de anhelos y sueños que no hacen sino recordarte que todo lo que merece la pena en esta vida se cuece a fuego lento y tiene mucho más de arte que de ciencia. Y todo ello contado para todos los públicos. ¿Quién dijo que había que saber de vino para disfrutar del mismo?

 

Cada visita a una bodega te descubrirá también los secretos de cada tipo de vino. Aprenderás las diferentes formas de elaboración y comprenderás por qué cada bodega tiene sus propias particularidades. O como dice el refranero español, que cada maestrillo tiene su librillo.

 

Toda visita que se precie, terminará con una cata o degustación de algunos de los vinos más representativos de cada bodega. Allí podrás encontrar en la copa todo aquello que has aprendido tanto en tu visita al viñedo como en tu recorrido por bodega. Y por supuesto, bien aderezado con algunas de las mejores viandas de cada región. ¿Puede haber mejor aperitivo?

 

El enoturismo también es cultura y gastronomía

 

Pero no se puede entender el vino sin comprender la historia y la gastronomía de una región. El vino jugó un papel muy importante en la alimentación de los Vacceos y Romanos, y fueron los monjes quiénes en la edad media, en esos imponentes monasterios que se pueden visitar en Ribera del Duero o Rioja, por ejemplo, preservaron durante siglos el secreto del buen vino. ¿Sabías, por ejemplo, que tenían limitado su consumo diario? La inmensa mayoría de bodegas, no sólo están rodeadas de viñas, si no que se ubican cerca de multitud de planes culturales que te transportan por rincones y parajes donde parece que el tiempo se detuvo.

Y, además, las mejores regiones vitivinícolas del mundo se caracterizan por tener una riqueza gastronómica que hará las delicias de los buenos amantes de la mesa. Vino y comida se dan la mano en cada uno de los platos típicos de cada pueblo, logrando un maridaje inmejorable. ¿Cómo no comer un buen lechazo cada vez que visites la Ribera del Duero, regando el mismo con alguno de sus mejores caldos?

 

El enoturismo es un evento social

 

Finamente, el factor social es una de las cualidades más interesantes de este tipo de salidas. No se realizan de manera aislada, sino que por lo general están organizadas para disfrutarlas en grupo, por lo que te juntarás con otras parejas, grupos o familias que comparten tus mismos intereses.

En una manera excelente de conocer gente. Los debates en torno al vino, el aprendizaje y las buenas cualidades del aire libre son las mejores ventajas que tienen este tipo de eventos. Y si, además, los compartes con una, o dos, copas de un buen vino, la diversión está garantizada.

En conclusión, el mundo del vino se ha puesto de moda. Y dentro de este, el enoturismo se presenta como una opción muy solicitada en la actualidad. No solo es una opción estupenda para disfrutar de unas vacaciones diferentes. También te ofrece la posibilidad de desconectar de la ciudad y del estrés diario, de respirar aire puro y de ver de primera mano cómo se trabaja el vino. Y lo que es más importante, disfrutar de su sabor y de su historia.

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