¿Qué diferencias hay entre los vinos de Ribera del Duero y la Rioja?

Si eres un amante del bueno vino, es muy probable que en más de una ocasión te hayas preguntado por la diferencia existente entre los caldos de la Ribera del Duero y los de la Rioja. Lo cierto es que no deja de ser sorprendente ver cómo, dos regiones vitivinícolas que apenas distan dos horas en coche la una de la otra, que tienen como uva principal la famosa Tempranillo y que, en el fondo, comparten muchas de las técnicas de envejecimiento y guarda de sus productos, pueden dar lugar a vinos tan diferentes. En este artículo te vamos a dar algunas pistas para comprender el por qué de esta divergencia, de tal forma que puedas mostrarte como un auténtico experto ante tus familiares y amigos.

Tres factores que explican las diferencias en los vinos

En primer lugar, el llamado terroir, formado por el tipo de uva utilizada, el clima y las características suelos dónde crecen las viñas. En segundo lugar, las prácticas culturales en el viñedo. En tercer y último lugar, las prácticas enológicas que llevan a cabo las bodegas.

Comencemos por la parte fácil. Como decíamos al inicio de este post, efectivamente, las técnicas de vinificación tanto en Ribera del Duero como en Rioja son bastante similares. Tanto los Crianzas, los Reservas y los Grandes Reservas de ambas regiones comparten tiempos de elaboración y envejecimiento, de 24, 36 y 60 meses respectivamente, calcándose, además, cuántos de éstos deben ser en barrica, como mínimo, para cada categoría. No parece, por lo tanto, que las diferencias se encuentren, al menos en gran medida, en los trabajos que se llevan a cabo en las bodegas.

Si nos centramos en las prácticas culturales en el viñedo, también podríamos concluir que tampoco existe una gran diferencia entre los trabajos realizados en las vides de una y otra región. Aunque los momentos de realización de aquellos, incluida la vendimia, puedan variar por la propia climatología de la Ribera del Duero y la Rioja, lo cierto es que los viticultores de ambas zonas llevan a cabo labores similares.

¿Dónde residen las diferencias entre Rioja y Ribera del Duero?

Todos los caminos, por lo tanto, nos llevan al terruño. Aunque tanto Rioja como Ribera del Duero presenten climas fundamentalmente continentales, no es menos cierto que entre ambas regiones existen sutiles diferencias. La menor altura de la Rioja, el resguardo que le proporcionan la sierra de Cantabria y la sierra de la Demanda, aislándola de los fríos vientos del norte, así como la cercanía con el Atlántico, la cual también favorece una mayor pluviometría, suavizan de alguna forma el carácter de los vinos de dicha denominación de origen.  Sus temperaturas medias son más templadas y ello favorece el crecimiento de una uva más fina, que permite elaborar vinos más elegantes, más complejos, menos astringentes, pero también con menor color y frutosidad, derivada de su menor concentración.

El suelo juega también un papel relevante en la Rioja, ya que, aunque dicha denominación de origen esté divida en tres subzonas (Rioja Alta, Rioja Oriental (antigua Rioja Baja) y Rioja Alavesa), en las tres áreas predomina el carácter arcilloso de los suelos, con matices calcáreos (Rioja Alta y Alavesa) y ferrosos (Rioja Alta y Oriental). En general, este tipo de suelos confieren a los vinos la citada elegancia, volumen y una graduación alcohólica media.

Ribera del Duero, por su parte, es puro rock & roll en todo lo referido al terroir. Su clima es mucho más extremo, con inviernos más largos, veranos con enormes oscilaciones térmicas y unas precipitaciones medias menores que en la Rioja. Ello hace que la uva producida en la región castellana sea más pequeña, con mayor carga tánica, lo que les otorga a los vinos un carácter más recio, así como una intensidad de color mucho mayor y una carga frutal en los vinos superior.

Ribera del Duero, además, se extiende por un terreno mucho más amplio que Rioja, incluyendo las provincias de Burgos, Valladolid, Soria y Segovia, lo que favorece una mayor diversidad de suelos. Aunque haya gente que tienda a señalar de forma genérica que los terrenos más cercanos al río Duero son fundamentalmente arcillosos, y los más alejados más calcáreos, se podría decir que el terruño de la Ribera del Duero es fundamentalmente franco, lo que quiere decir que la arcilla, la arena y el limo cohabitan en casi todos los lugares de la región, si bien su proporción puede variar. Un viñedo franco – arenoso, por ejemplo, tendrá de los tres componentes anteriormente citados, pero con una mayor presencia de arena respecto al limo y la arcilla.

PRADOREY excelente ejemplo de diversidad de suelos

mapa de la finca

En PRADOREY tenemos una amplia variedad de terrenos sobre el que se encuentra nuestro viñedo. Por ejemplo, el terruño que da lugar a vinos tan emblemáticos como nuestro Élite o nuestro Buen Alfarero, el Hoyo Dornajo, es franco arcilloso con alto contenido en caliza, lo que ayuda a preservar el carácter frutal de los vinos, además de aportar una gran elegancia a los mismos. La Mina, pago muy cercano al anterior y cuna de nuestro Reserva Finca La Mina, se asienta en un suelo mucho más pobre, franco – arenoso, lo que favorece la longevidad de los vinos de dicho viñedo. Finca Valdelayegua, tal vez por su cercanía a los ríos Duero, Gromejón y Esgueva, es un maravilloso resumen del conjunto de la Ribera del Duero, conviviendo una zona llana del viñedo con textura franco arenosa, con otra zona de ladera del viñedo con textura franco – arcillosa. De ahí que nos guste decir que nuestro crianza, PRADOREY Finca Valdelayegua, tal vez sea el “más Ribera” de todos nuestros vinos.

Sin embargo, como siempre que se generaliza, se cometen errores. Existen zonas en la Rioja Alavesa cuyo suelo se asemeja bastante al de la Ribera del Duero, como también existen zonas en la Ribera del Duero que recuerdan a otras de la Rioja. Nuestro pago Salgüero es un buen ejemplo, ya que presenta un notable dominio de suelos franco arcillosos, con un porcentaje de caliza en las zonas altas de la ladera, pero también con un notable componente ferroso en las partes más bajas. Así, nuestro Adaro muestra un carácter propio de la Ribera del Duero, pero también una elegancia propia que podría asemejarse a otras zonas de nuestro panorama vitivinícola.

Nos queda el tipo de uva, la cual, obviamente, viene claramente influenciada por el clima y el suelo. La Tempranillo de la Ribera del Duero y la Rioja son como dos hermanos criados en lugares diferentes. Aunque se parecerán, siempre serán diferentes. Así, mientras la primera tiene aromas a fruta negra y algo más de mineralidad, la segunda muestra más fruta roja y notas más herbáceas.

Pero hay más. En ambas regiones, además de la uva Tempranillo, existen otras variedades autorizadas por los Consejos Reguladores de ambas denominaciones de origen. Así, en la Ribera del Duero, es frecuente encontrar vinos que llevan en su Coupage algo de Merlot, Cabernet Sauvignon, Malbec o Garnacha. Incluso Albillo, varietal blanco que puede utilizarse también para elaborar vinos tintos. En Rioja, por su parte, cobran especial relevancia también la Garnacha, pero sobre todo la Mazuelo, el Graciano y la Maturana tinta. Estas tres últimas variedades son tremendamente ácidas y tienen un potencial de envejecimiento enorme. Seguro que en más de una ocasión habrás oído o leído que los vinos de la Rioja son más longevos que los de la Ribera del Duero, más propicios para hacer Reservas o Grandes Reservas, vinos que ponen de manifiesto toda la elegancia de dicha región. Seguro que ya has adivinado que la presencia de la Mazuelo, el Graciano y la Maturana en estos vinos, algo tiene que ver. Pero todo en esta vida tiene un precio y, precisamente por lo anterior, es por lo que a mucha gente le parecen más bebibles, pese a su contundencia, los crianzas de la Ribera del Duero, incluso sus famosos Robles, que sus homónimos de Rioja.

La palabra mágica en el mundo del vino es el equilibrio. Hoy en día las bodegas de Ribera están experimentando con técnicas en el viñedo que permitan reducir el pH de sus vinos de cara a ganar mayor longevidad, así como con técnicas en bodega que les hagan controlar mejor la carga tánica de sus vinos, buscando con ello una mayor finura. El Retablo de PRADOREY es un exponente inmejorable al respecto. En el otro lado, las mejoras en la viticultura y la enología en Rioja, están permitiendo a bodegas centenarias de la región convivir vinos muy tradicionales con otros de un corte mucho más moderno, con mayores puntos de color y niveles de extracción, demostrando una riqueza vitivinícola enorme en toda la región.

Nunca en la Ribera del Duero y en la Rioja se hicieron tantos vinos tan buenos y tan versátiles como en la actualidad

En la diversidad de ambas regiones se ponen de manifiesto muchas de las mejores cualidades del actual momento vitivinícola español. Estamos viviendo una auténtica edad de oro en la que nosotros, como consumidores, sólo podemos salir ganando. ¿Para qué elegir cuándo puedes disfrutar de ambos? Y, en cualquier caso, si nos admites un consejo, decídete por el que te guste más. Al fin y al cabo, el apasionante mundo del vino es para disfrutar.

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